Los centros tecnológicos hacen agua
El de la Artesanía ha decidido cerrar y la crisis y la escasez de ayudas públicas amenaza la continuidad de alguno más, como el del Calzado
En los tiempos de bonanza económica se convirtieron en la punta de lanza de la innovación tecnológica para las empresas de la Región, por lo que cualquier sector industrial que se preciara aspiraba a contar con su propio centro tecnológico. En estas favorables circunstancias, crecieron y se multiplicaron hasta componer una red de diez centros. Pero llegada la recesión, con los recortes del gasto público y la gran mortandad empresarial, toca reestructurarse.
«Desgraciadamente, el Centro Tecnológico de la Artesanía está en fase de liquidación», revela el presidente de la Federación de Centros Tecnológicos de la Región de Murcia (Citem), José García Gómez, que preside también el Centro Tecnológico de la Conserva y la Alimentación.
El de la Artesanía será el primero que cierre sus puertas, pero la continuidad de varios más podría estar amenazada si no cambia la mala situación que atraviesan. «El del Calzado y el Plástico tiene graves problemas, y el de la Construcción se encuentra al límite», agrega García Gómez, que también lidera la Agrupación de Conserveros y Empresas de Alimentación y que en la próxima asamblea general de la patronal regional CROEM será elegido su vicepresidente.
De los diez centros tecnológicos con que cuenta la Región, los cuatro con una posición más sólida son los de la Conserva, el Metal, el Mueble y el Mármol. Representan a cuatro sectores básicos de la economía regional, son los que más presupuesto disponen y están reconocidos por el Ministerio de Economía y Competitividad, actual responsable de las políticas en I+D+i, como centros de innovación y tecnología (CIT), lo que les facilita el acceso a fondos y proyectos.
El Centro Tecnológico del Medio Ambiente y la Energía ha solicitado también su catalogación como CIT, y la federación está convencida de que lo conseguirá en breve.
Los otros dos centros que completan la oferta son los de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y el Naval y del Mar.
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los centros tecnológicos es el recorte aplicado por la Comunidad Autónoma a sus ayudas, que García Gómez califica de «ajuste durísimo», y el retraso con que abona las partidas ya comprometidas.
Esta circunstancia ha obligado a los directores de los centros a recurrir a créditos puente para cubrir la tardanza de los pagos de la Administración regional y tener que asumir unos costes financieros con los que no contaban.
La situación se ha agravado debido a que el convenio de financiación para este año, que ya contaba con el visto bueno del Instituto de Fomento y que estaba previsto aprobar en el Consejo de Gobierno del pasado 27 de abril, se quedó finalmente fuera del orden del día y no vio la luz.
«La puntilla para alguno más»
La no aprobación de este convenio, que aporta a los centros tecnológicos más de tres millones de euros, podría ser «la puntilla para algún centro más; pondría en peligro un 30% de toda nuestra actividad en investigación e innovación y supondría un golpe en la línea de flotación de la red de centros tecnológicos», alerta el presidente de Citem.
Fuentes del Gobierno regional aseguran que solo se trata de un aplazamiento y que el convenio acabará por aprobarse. De hecho, desde la Consejería de Universidades, Empresa e Investigación afirman que el convenio ha pasado todos los trámites administrativos y que solo le resta pasar por el Consejo de Gobierno. Sobre su retraso, otras fuentes lo relacionan con el duro plan de reequilibrio financiero puesto en marcha por la Comunidad Autónoma para controlar su excesivo déficit presupuestario y condicionan su aprobación a que el Ministerio de Hacienda dé el visto bueno a este plan.
La principal suministradora de fondos públicos a los centros tecnológicos de la Región es la Unión Europea, pero se trata de un programa confinanciado, lo que significa que si la Comunidad Autónoma no facilita su parte, aunque sea la más pequeña (640.000 euros), se pierde el montante total, que supera los tres millones de euros.
«Los centros disponen de una gestión privada y en realidad no dependemos de la Comunidad Autónoma, ya que solo el 5% de nuestro presupuesto procede de ella, pero lo que nos da lo multiplicamos porque los fondos europeos que recibimos son cofinanciados», explica el presidente de Citem.
Mientras tanto, y para adecuarse a las nuevas y desfavorables circunstancias, los centros han reducido un 5% su plantilla, que en la actualidad ronda los 170 empleados.
Además de los recortes en las ayudas públicas, los centros están acusando también la crisis por el descenso o retraso en el pago de las cuotas de las empresas asociadas y la disminución de la contratación de sus servicios.
El presidente del Centro Tecnológico de la Construcción, Miguel Mengual, que preside también la patronal regional del sector, reconoce que la «viabilidad está en riesgo» debido a los problemas de financiación. «El futuro es muy complicado si no llegan subvenciones», agrega el empresario, que señala que se están buscando nuevos clientes, incluso en regiones vecinas, para tratar de mejorar los ingresos.
Una de las alternativas que estudia la federación de centros es la fusión de varios de ellos con el fin de sacar provecho de sinergias y del ahorro de costes. «Por ejemplo, podría crearse un gran centro del Hábitar», apunta García Gómez, «que integraría a los de la construcción, el mármol y el mueble».
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